Un executive mba da al alumno, en breve tiempo, herramientas empresariales y personales que lo ayuda a madurar como profesional y lo hace enfrentar a la realidad de la empresa.
Jamás es tarde para hacer una maestría, que no es lo mismo que la licenciatura. En la licenciatura se te enseñan las bases; se orienta más a la teoría que a la práctica. En tanto que las maestrías están enfocadas más en el análisis de casos y en asuntos más prácticos.
Una maestría en el CV de un aspirante a un puesto hace la diferencia. La mayoría de los reclutadores filtran por formación educativa, primero entrevistando a aquellos que tengan maestría.
Ahora bien, ¿por qué emplean los reclutadores la maestría como una especie de diferenciador para elegir a quién entrevistar en primer lugar? Bueno, la respuesta es evidente. Porque una persona con una maestría dispone de más conocimientos.
Pero eso no es todo. Al hacer un executive mba, estás transmitiéndole al reclutador y a la compañía que eres alguien con iniciativa, inquietud y flexibilidad intelectual, capaz de aprender nuevas cosas, con esmero, y pasible de gestionar tu tiempo.
Estos constituyen aspectos muy valiosos para una compañía.
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